Una empresa escocesa ha dado a conocer la primera muestra de un biocombustible hecho a partir de subproductos de whisky escocés.
El biocombustible se produce a partir de orujo - granos de cebada que se remojan en agua para facilitar el proceso de fermentación en la producción de whisky - y pot ale, el líquido de levadura que queda después de la destilación.
La fermentación produce gases, y el caldo resultante se destila para hacer tres productos primarios. Los investigadores están entusiasmados con uno de los principales productos elaborados a partir del proceso: el butanol. De hecho, butanol contiene casi la misma cantidad de energía que la gasolina produce. Además tiene varios beneficios, como el poder ser mezclado con diesel y biodiesel. También hay posibilidad de que butanol sea utilizado para aviones a reacción, en lugar de para los vehículos.
Este proceso, llamado la fermentación Acetona-Butanol-Etanol (ABE, por sus siglas en inglés), fue desarrollado por primera vez en el Reino Unido hace un siglo, pero murió en competencia con la industria petroquímica. Sin embargo, el bio-butanol es ahora reconocido como un biocombustible avanzado - un reemplazo directo para la gasolina - y la compañía escocesa está tratando de volver a introducir el proceso a Europa por primera vez desde la década de 1960, usando las millones de toneladas de residuos de la producción de whisky anuales como su materia prima única.
El secretario de Energía del Reino Unido, Ed Davey, ha afirmado: “El Reino Unido es una de las mejores naciones en el mundo en lo que respecta a la innovación y desde 2011 ha inyectado más de £ 1bn solo en la innovación baja en carbono”.

Fuente: Factor CO2

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