Los investigadores han identificado una nueva forma de producir combustible de aviación a partir de biomasa de caña de azúcar, que podría suponer recortes sustanciales en las emisiones de gases de efecto invernadero. Los cultivos de origen podrían sembrarse en tierras marginales, evitando el desplazamiento de la producción de alimentos, según observa el equipo.

El desarrollo de combustibles líquidos renovables, añaden, era fundamental para reducir la dependencia mundial del petróleo y ayudar a mitigar el cambio climático. Los hallazgos aparecen en la publicación Proceedings of the National Academy of Sciences.

El punto óptimo del biocombustible

“Hemos identificado una nueva ruta química con su fuente de azúcares en la caña de azúcar, junto con el llamado material de desecho denominado bagazo”, dijo el co-autor Alexis Campana, de la Universidad de California, Berkeley, Estados Unidos. “En este trabajo mostramos cómo podemos poner estos componentes juntos para obtener diesel para aviación y lubricantes”.

El desarrollo de un biocombustible fiable a gran escala que pueda llegar al nivel de ser utilizado por las compañías aéreas comerciales del mundo ha resultado un tanto difícil de alcanzar.

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